Crear la identidad de una marca es mucho más que elegir colores bonitos, un logo impactante o un nombre llamativo. Es un proceso profundo que inicia mucho antes de abrir Illustrator o Photoshop.
Hoy quiero contarte el primer paso clave que ningún emprendedor, creativo o empresario debería saltarse si quiere construir una marca auténtica, coherente y poderosa:

💡 Conócete antes de querer ser visto.
Así de sencillo y así de profundo. Antes de pensar en logos, empaques, redes sociales o slogans, debes tener total claridad sobre quién eres como marca y por qué existes.
Pregúntate:
¿Qué problema resuelvo en la vida de las personas?
¿Qué me hace diferente de otros que hacen lo mismo?
¿Qué valores guían mis decisiones y mi manera de trabajar?
¿Cómo quiero que me recuerden?
Aunque parezca obvio, la mayoría de marcas inician su diseño sin definir con detalle su propósito, sus valores y su esencia. Esto genera logos bonitos que no comunican nada y redes sociales lindas pero vacías de sentido.
🌱 El branding no inicia en el diseño, inicia en el alma de tu marca.
Cuando tienes claridad en tu propósito, en tu historia y en lo que deseas transmitir, el proceso de diseño se vuelve fluido, coherente y poderoso. Porque entonces cada color, cada tipografía y cada decisión gráfica nace desde adentro y no desde afuera.
👉🏼 Ejemplo real:
Piensa en marcas como Patagonia, Starbucks o Rappi. Todas tienen algo en común: su branding refleja con claridad su propósito, su esencia y su visión. Por eso, más allá de un logo, generan comunidades y emociones.


✨ ¿Cuál es el primer paso entonces?
Dedica tiempo a definir tu propósito y esencia de marca. Hazlo con honestidad, sin adornos. Escribe la razón por la que existes, qué quieres transformar y cómo deseas hacerlo.
Luego, y solo luego, comienza el proceso de crear tu identidad visual. Te prometo que así el resultado no será solo “bonito”, será real y poderoso.

Hermoso